Click here for English.

Hace dos años, Kuriko me dejó un comentario en uno de mis artículos y me sugirió que nos conectáramos porque estábamos haciendo trabajos paralelos–yo con el casino y ella con la bachata. Cuando fui a su canal de YouTube, me bastó mirar el título de uno de sus videos para saber que estábamos en la misma frecuencia. Esta vez fui yo el que le dejé el comentario. Sin embargo, no fue hasta hace poco, que vi un video de Kuriko bailando casino y lo compartí en la página de Facebook del blog, que nos reconectamos

Desde un principio supe que quería entrevistar a Kuriko porque ella ofrecía una perspectiva diferente a la mía. Ella y yo habíamos llegado a las mismas conclusiones sobre el estado de los bailes latinoamericanos fuera de sus contextos originales, pero mientras mis conclusiones se debían a que, al ser parte de mi cultura, era fácil para mí percibir lo que estaba pasando, Kuriko lo hizo no obstante a ser una “forastera”. Para mí, era importante que la gente conociera la trayectoría de alguien que ha logrado, desde una experiencia muy distinta a la mía, entender el casino, respetarlo por lo que es y no por lo que el mercado quiere que sea, y claro: disfrutarlo.  

Y que si ella lo ha hecho, otros también pueden.


DL: Háblame de ti. Para el que no te conoce, ¿quién eres y cómo fue que te interesaste por los bailes sociales?

KJ: Me llamo Kuriko, soy japonesa alemana, por eso me puse ese nombre artístico “La JapoMana”. ¿Quién soy? Es una buena pregunta. Soy viajera, artista, soy filósofa, mentora, y soy una mensajera de las culturas de los bailes latinos. Me dedico a los bailes latinos, principalmente enseñando Bachata y Merengue y también un poco de Casino/Salsa Cubana. Siempre con la intención de difundir la esencia de los bailes a través del contexto cultural.

¿Cómo fue que me interesé por los bailes sociales?

Mejor dicho: yo me interesé por los bailes sociales latinos. Es que a mí siempre me ha encantado bailar y bailaba ballet cuando era niña, pero lo tuve que dejar por razones personales. Después de dejarlo, fue muy difícil encontrar un baile que me gustara, pero siempre estuve a la búsqueda.

Yo me crié en un pueblo de Alemania y cuando era adolescente era muy común que los alumnos tomaran clases de baile sociales–pero de salón–como actividad social fuera de la escuela. Sin embargo, eso nunca me interesó a mí, porque primero en esa edad no quería bailar con los chicos y segundo, se veía aburrido y rígido para mí y no me llamó la atención. Entonces, cuando me fui a Inglaterra a estudiar, tomé una clase de Swing o Lindyhop (ya no me acuerdo el nombre correcto). Esa fue la primera vez que entendí que los bailes en pareja sí pueden ser divertidos. Tal vez fue porque ya tenía 20 años y también porque me gustó la energía de esos bailes. 

Justo después de esa experiencia me fui a España, a Salamanca, por un programa de intercambio por 6 meses. Fue ahí que yo conocí la Salsa, la Bachata y el Merengue por primera vez y me enamoré de una vez. Sabía que eso es lo que quería bailar ¡y que quería bailar como los latinos!

Eso fue hace 18 años y desde entonce nunca he dejado de bailar

DL: ¿Háblame un poco de quién eres en las redes sociales y cuál es tu propósito en ellas? Recuerdo que te conocí porque vi un video de tu canal de YouTube en el cual hablabas de lo auténtico en los bailes sociales latinos. ¿Qué te hizo dar el paso de una persona que simplemente le gustaba bailar a alguien que activamente busca informar/educar a la gente en línea?

KJ: En las redes sociales me conocen a mí como: amante de los bailes dominicanos y cubanos, como alguien quien lucha por la justicia de las culturas de los bailes afrolatinos, una activista de difundir la verdad y los malentendidos sobre los bailes latinos, una inspiradora y motivadora de crear comunidades de esos bailes y también de motivar a la gente a bailar más auténticamente, tanto cultural como personalmente. 

Mi propósito es difundir la conciencia sobre la autenticidad de los bailes latinos y sus culturas, normalizar la conversación sobre ese tema, que esos bailes auténticos crezcan en el mundo del baile tanto que será normal y fácil encontrar más sitios y bailadores que amen y respeten esos bailes; inspirar y motivar a la gente a vivir y bailar auténticamente y honestamente sin caer a ser víctimas del sistema; educar a la gente sobre cómo se sienten esos bailes de verdad, y que en esos bailes auténticos no solamente se encuentran las respuestas de bailar mejor sino también de vivir mejor.

No podemos cambiar la situación y siempre va a existir algo modificado/comercializado/lejos de lo original, pero yo siempre uso la analogía con el sushi. Todo el mundo sabe de dónde viene el sushi y es muy común que la gente se pregunte cómo sería el sushi en Japón porque, claro, el sushi en otros países ya está muy modificado y no es tan auténtico. En el mundo del baile muchos ignoran ese aspecto. Es una conversación tan sencilla cuando se trata de la comida…¿por qué no lo podemos hacer con el baile también? El baile es la encarnación y expresión de la cultura, igual que la comida.

Sin entender esos aspectos culturales, uno nunca va a lograr tener la experiencia completa de un baile. Me da mucha pena pensar en cuántas cosas la gente se está perdiendo por no tener esa experiencia cultural, auténtica ¡y tan rica! No solamente eso, lo peor es que sí conozco cantidad de gente que literalmente “sufren” por esos bailes “comerciales” porque simplemente no saben de la existencia de los auténticos, porque las masas venden lo falso. 

Vivimos en un mundo tan competitivo–ahora peor todavía por las redes sociales–que se nos olvidan las esencias de los bailes. Por eso quiero compartir mis experiencias y conocimientos sobre los bailes a través de los sentimientos de cada baile. Y esos sentimientos solo se pueden entender a través de la cultura y sentirlo, vivirlo con la gente de la misma cultura.

DL: Cuéntame sobre cómo comenzó este viaje danzario y de activismo en el que te has embarcado.

KJ: Es una historia larga pero todo empezó con mi historia con la Bachata.

Cuando empezó mi trayectoria de baile, al principio no sabía nada, ni de los ritmos, ni de los países originales, ósea yo era una ignorante como todos los comenzamos.

Cuando entendí que hay varios tipos de “Salsa”, fue obvio que me gustaba la “Salsa Cubana” porque sentí la cultura y el acercamiento a la autenticidad. Pero como soy y siempre he sido una bailadora empírica, yo aprendo todo sintiéndolo.

Mientras desarrollaba mi pasión por la Salsa, la Bachata nunca me cayó bien, de hecho era siempre mi tiempo de ir al baño. En aquel tiempo (2006,2008) no existían “Bachata Dominicana””Bachata Sensual” o “Bachata Moderna”. El baile era simplemente conocido como BACHATA, punto. Pero ahora pensando atrás, yo lo llamaría ahora “(Bachata) Moderna”, eso fue lo que se bailaba en ese tiempo.

Mira, a mí no me gustó absolutamente nada ese baile y no entendía para nada cómo el baile puede verse tan feo si la música es tan bonita. Ósea la música sí me gustaba pero el baile no, refiriéndome a la “Bachata” de los gringos. Ahora tiene sentido eso porque lo que veía era la “(Bachata) Moderna” , pues no era lo auténtico lo que conocía sino una versión modificada, o peor: simplemente mal interpretada por los extranjeros porque es muy diferente al original–y la “(Bachata) Sensual” ¡mas lejos todavía!. Fue gracias a mi contacto con los dominicanos que encontré la forma realmente bonita – la (Bachata) auténtica. En efecto, lo que me hizo cambiar mi relación con la Bachata fue conocer la cultura dominicana y aprender a sentir la música y el baile.  

Esa experiencia única se la agradezco a mi ex pareja, quien es dominicano. 

Nos conocimos en Alemania y estuvimos juntos por 5 años. Con él, viví en una burbuja dominicana desde el primer día. Al principio no entendía bien qué era lo que él hacía diferente, pero sí notaba que algo era diferente en su baile. Él no sabía explicarme lo que era, pero conocía muy bien mis puntos débiles y podía criticarme. Guiándome por solo sus críticas, yo tuve que entender, sentir y adaptarme a su forma de bailar. 

Fue también gracias a él que yo aprendí a sentir el Casino. Cómo él aprendía Casino con sus amigos cubanos, me podía dirigir ciertas cosas a mí también. (Hablando del Casino también quiero darles crédito a mis dos amigos cubanos quienes me mostraron sobre su cultura y el sentimiento del Casino.)

En esos 5 años con mi ex pareja yo viví la cultura, sentí los bailes y la música, y aprendí cómo escuchar a la música. Como yo bailaba casi solo con él, después de la relación, cuando empecé a bailar con diferentes personas, ahí fue que me enteré de que la “Bachata” que todos los demás bailan era muy diferente a lo que yo aprendí a sentir con él.

Ahorita mencioné que mi base de mi trayectoria danzaría es que  soy una bailadora empírica, quiero decir que yo aprendí principalmente bailando en la pista y sintiendo, sin casi ir a las clases – como follower (seguidora/mujer). A veces iba a unos talleres de los que se hacen antes de las fiestas, pero siempre me costó trabajo entender las explicaciones y tampoco sabía contar. Entonces mi proceso de aprender y desarrollar mi consciencia del baile fue lento porque no tenía a nadie a quien preguntar. Pero fue gracias a esa experiencia que lo aprendí con mi cuerpo. De hecho, yo rechacé la idea de ir a una escuela de baile, porque no quería terminar bailando como los alumnos en Alemania, si soy sincera. En cambio quería bailar más natural y auténtico –como los latinoamericanos.

Cuando empecé a dar clases de Bachata hace 6 años, ahí empecé a tomar clases de Casino para aprender a guiar, a bailar Rumba y afrocubano, y claro también para profundizar mi consciencia y movimientos en los bailes dominicanos en varios festivales (principalmente festivales dominicanos) y tomando clases privadas, incluyendo viajar a Cuba y República Dominicana. 

Es muy importante para mí como instructora mejorar mi baile y bailar lo más auténtico posible. Creo que en esos últimos 6 años he aprendido muchísimo, he cambiado mi forma de bailar bastante y mi consciencia se ha expandido cantidad. 

Bailar con el público “normal” después de esa relación fue como un choque cultural pero al revés: ya no podía bailar–mejor dicho: ya no quería–bailar con la gente. Me quedé entonces con esa resistencia a bailar ese tipo de “Bachata”, confundida y frustrada.

Casi no bailé más la Bachata hasta que un día un amigo me preguntó si quería dar un curso de la “Bachata Dominicana” con él y, al instante, supe que eso es lo que quería hacer aunque soy una persona un poco tímida y no me gusta nada hablar en frente de la gente. Aunque no sabía contar y nunca había enseñado a bailar, di el paso adelante y me encantó desde la primera clase. Fue en ese momento cuando tuve como una descarga o como un mensaje del universo: ¡quiero difundir la Bachata como es al mundo entero!

Y así comenzó todo.

A través de esa historia mía, entendí  que el mundo internacional del baile ha cambiado prácticamente todos los tipos de baile que vienen de las culturas afrolatinas, osea culturas fuera de los países del primer mundo y de los blancos, a su beneficio y sin darle ni crédito ni respeto a los origines Lo que comenzó con la Bachata era nada más que un comienzo de compartir lo que yo he aprendido y he descubierto y sigo aprendiendo y descubriendo.

DL: Anteriormente, mencionaste que eras “una activista de difundir la verdad y los malentendidos sobre los bailes latinos”. Háblame un poco sobre esos “malentendidos” que mencionas. ¿Cuáles son los más comunes?

KJ: Puedo decir que la injusticia hacia la cultura, no solamente dominicana, pero a la cultura afrolatina en general, y la gran confusión en el mundo sobre ellos son cosas que he vivido yo misma. 

Soy japonesa-alemana. Nací y me crié en Alemania. Aunque casi nunca he tenido ninguna experiencia racista , entiendo muy bien la frustración y la ira cuando la gente entiende mal a tu propia cultura y no la respetan. Estoy hablando principalmente de la ignorancia de los Europeos hacia la cultura japonesa con cuál yo siempre me había identificado más que mi parte alemana. Yo siempre he estado orgullosa de mi raíz japonesa y ser una mezcla. Es solo recién que acepto más y más mi lado alemán también, pero siempre he estado consciente de mi identidad. Creo que es de ahí donde vienen mis emociones fuertes hacia las identidades culturales, mis deseos de expresar y explicar a la gente los sentimientos de las culturas y la curiosidad de aprender de otras culturas.

Habiendo experimentado las cultura latinas y sabiendo cómo se sienten los bailes, y tener ese fondo personal, me fue imposible ignorar las cosas que veía. 

Los malentendidos más comunes de los bailes latinos es que la mayoría de los bailes que se venden en el mundo del baile no son auténticos. Son servicios y formas de bailar atendidos a la culturas europeas/occidental/estadounidense, cambiadas y hasta muchas veces deformadas de su forma original, solo para complacer a la gente no latina–y para hacer negocio, como todo en el mundo.

Lo que pensamos que son bailes latinos muchas veces no lo son, lamentablemente.

Lo que es más: estamos consumiendo esos bailes muchas veces como fitness/deportes sin sentirlos y vivirlos.

En ese punto quiero mencionar que no soy una excepción y que ni soy perfecta. No, yo también vivía y consumía en ese sistema, y seguro que hasta hoy no soy tan pura tampoco. Tampoco soy la persona y bailadora más auténtica solo porque hablo de esos temas, pero sí es mi intención y mi aspiración de acercarme a esas culturas y hacer lo mejor posible de seguir aprendiendo y desarrollarme. Como instructora, es mi responsabilidad hablar sobre la verdad.

Al final cada uno elige un estilo de baile que le guste. No hay nada malo en querer un estilo comercializado–¿quién soy para juzgar?. Pero lo veo fatal fingir algo y cambiar una cultura tanto y no enterarse de eso como consumidor, y peor cuando es alguien en una posición de autoridad como un instructor, un DJ, etc. Es muy importante educar y difundir la verdad, porque esas culturas merecen ser respetadas, si no seguimos con el colonialismo. 

DL: Creo que por ahí va la cosa: la intención debe ser acercarse a las culturas, no modificarlas para que encajen en una cosmovisión que en su mayoría de veces, cae en estereotipos, exotismos y fantasías. Yo he investigado bastante sobre el tema del tránsito de los bailes latinoamericanos a países europeos y a EE.UU. Y con todos pasa lo mismo que describes. Los bailes se convierten en un reflejo del mercado y de los deseos del consumidor que poco (o nada) sabe sobre la cultura que consume, no en una réplica de cómo se baila en sus países de origen.

Déjame preguntarte, más específicamente, sobre el casino. ¿Qué modificaciones has notado que el casino ha sufrido bajo el mercado europeo/estadounidense?

KJ: Honestamente yo misma estoy en el proceso de descubrir los detalles y aprender y entender más y más la cultura, ósea nunca voy a dejar de aprender . 

Es por eso que voy a Cuba cuando puedo para entender la cultura mejor y profundizar mis conocimientos. Aprender con el pueblo de la cultura siempre me ha ayudado mucho para analizar los bailes, la música y para mejorar mi expresión de baile.

Pero hay ciertas cosas que son bastante obvias para mí , cuales son puntos que yo he aprendido a través de mis propias experiencias y conversando con varias personas tanto con los cubanos como con extranjeros también–todos apasionados por la cultura cubana.

El Casino para mí tiene al menos 3 características que son esenciales: caminar, desplazarse, y “molestar a la mujer/al follower(seguidor)” (es una expresión que he cogido del esposo de una amiga mía cuál es cubano y me encanta).

Mientras desarrollaba mi propia consciencia del baile, estoy notando desde hace tiempo que en las “modificaciones” faltan esos puntos esenciales.

Ya no se camina tanto, o muchas veces casi no se camina. Hay muchos bailes donde ni siquiera se hace guapea – o mejor dicho “pa ti pa mi”, que lo aprendí leyendo tu blog (otras modificaciones )- se hacen muchos giros,  demasiados trucos, hay una falta de conexión por esos mismos trucos, y más enfoque en hacer un show en vez de sentir y desarrollar una conexión con la pareja.

Otras modificaciones que yo encuentro son las fusione. Por ejemplo, mezclar trucos del Salsa NY/LA , y manierismo/styling.

Pero déjame decirte algo, Daybert. Te dije que estoy todavía en el proceso de entender todo mejor. Yo no soy la bailadora más auténtica tampoco y yo misma estoy confundida y había muchas cosas que después me enteré que eran  modificaciones. Por ejemplo lo de mezclar rumba o Orishas en el casino. Eso ya no es casino, sino “Salsa Cubana” o “Timba”.

Sé que Timba es un nombre de la música y no del baile. Antes no había “Timba” pero ahora parece ser más común ese nombre fuera de Cuba. No me gusta normalizar los nombres que son inventados fuera de Cuba pero a la misma vez tengo que reconocer lo que estoy haciendo yo, que no todo lo que hago y todo lo que me gusta es auténtico. Necesito tomar mi responsabilidad y ser honesta conmigo misma, no solamente porque es lo que difundo pero principalmente como instructora también.

A veces bailo un estilo de Salsa Cubana o “Timba”, y uso ese nombre a propósito porque yo sé que no es siempre Casino lo que yo bailo, pero lo disfruto igual. A la misma vez, sí quiero bailar más auténticamente y siempre quiero respetar a la cultura. Entonces muchas veces me encuentro en un conflicto con eso.

Otra cosa que quiero mencionar es que esas modificaciones no solamente las veo fuera de Cuba o con los extranjeros sino también con los mismos cubanos en el mismo país. Son principalmente los  instructores quienes se han adaptado al mercado extranjero, no solamente fuera del país sino también adentro. (Eso también lo que mencionas en tu blog, por cierto.) 

Por eso mi curiosidad se extiende a encontrar las diferencias no solamente entre los cubanos y los extranjeros pero también entre los bailarines profesionales cubanos y los bailadores empíricos cubanos 

No quiero ofender a nadie con mis observaciones, pero creo que es importante tener conversaciones así abiertas y honestas para difundir la conciencia sobre los aspectos culturales. Aunque era ignorante al principio cuando encontré los bailes latinos en España, una cosa sí fue muy clara para mí: que esto es cultura, que esta cultura es ajena y que es algo que nunca he experimentado. Ósea, ¡¡qué emoción!!

DL: En tu opinión, ¿crees que estas modificaciones existieran si el público extranjero, en su mayoría, se acercara al baile cubano como lo has hecho tú?

KJ: Creo que esas modificaciones son inevitables simplemente por el hecho de que estamos viviendo en un mundo al base del capitalismo, patriarcal y con supremacía blanca, ósea como todo en el mundo.

Sin embargo, sí: yo creo que si el público extranjero tuviera al menos la curiosidad y el respeto hacia otras culturas y la humildad–porque siempre hay algo que aprender de otras culturas y más cuando uno quiere aprender un baile de esa cultura–tal vez no tendríamos un mundo con menos modificaciones pero sí un mundo con más gente que se acercan al baile cubano.

DL: Definitivamente es diferente hablar con alguien de una cultura minoritaria sobre estas cosas que con un europeo o un estadounidense. Muchas veces, cuando la gente lee lo que escribo, tienen típicamente dos reacciones primarias: una es que se ofenden porque, en la mayoría de las ocasiones, nunca han pensado sobre su rol en la fomentación del comercialismo cultural y no les gusta mirarse en un espejo. O, por otra parte, tienen la arrogancia de venir a explicarme qué está pasando con mi propia cultura y por qué YO estoy equivocado. Me has hablado de las experiencias que has tenido respecto a los europeos y la cultura japonesa. ¿Suena familiar lo que digo o has tenido otro tipo de experiencias? 

KJ: Es muy lamentable oír que has tenido esas experiencias negativas.

Pues en mi caso yo puedo decir que sí he tenido experiencias así también, pero tal vez no tantas como tú, principalmente porque yo no me enfoco en compartir mi cultura en una forma pública y educativa como lo haces tú.

Pero sí: yo me acuerdo muy bien de la ignorancia de la gente sobre Japón de hace 30 años cuando yo era niña, tanto que yo no tenía deseos de compartir mi linda cultura porque nadie parecía tener la capacidad y la disposición de entender. Sin embargo eso se ha mejorado bastante por el hecho de que en los últimos 20 años Japón se ha abierto tanto al mundo, y hay tanta gente que quieren viajar y conocer a mi país. O ya han viajado. Ahora estoy más que feliz y orgullosa cuando la gente se me acercan y hacen preguntas porque quieren saber y entender de verdad, sin juzgar, y con humildad.

Es eso lo que deseo por los bailes latinos y sus culturas también.

Ser curioso y respetuoso por una cultura ajena es algo muy lindo, porque así me dan el chance de explicarles a la gente qué es lo que quieren saber, o necesitan saber, para que entiendan mejor mi cultura. Así podemos compartir más y, sobre todo, educar a la gente, ósea al mundo. Tal vez me llamen ingenua, pero en mi opinión eso ayudaría a crear un mundo con más paz.

Creo que todos tenemos una tendencia de medir y juzgar otras culturas en base de lo que estamos acostumbrados de nuestras propias culturas y no soy una excepción. 

Pero gracias por el privilegio que yo he tenido al ser criada con dos culturas distintas , siempre he podido ponerme en una posición donde puedo mirar mis ambas culturas tanto por dentro como desde fuera. He podido desarrollar mi mente crítica a mis raíces. Según yo, ser crítica de su propia cultura ayuda a reflexionar y descubrir algo nuevo de uno mismo.

Claro hay opiniones que son fuertes y a veces confrontantes, pero a la misma vez eso me ayuda a abrir mi mente, entender mejor el mundo y conectarme mejor con diferentes personas, lo que enriquece mi vida.

DL: Como ya te había comentado, cada vez que hablo con alguien que es minoría en otra parte es otro tipo de entendimiento. Por ejemplo, me he pasado el día pensando en escribir un artículo titulado “Mi*rdas que he tenido que escuchar a los no cubanos decir sobre el casino”, pero sé que si publico algo así me van a comer vivo. Vamos a ver cómo lo hago. Sí quiero hacerlo, pero al final solo confirmaría cuán “amargado” o “enojado” me siento—que es una de las cosas que los europeos y anglosajones me dicen cuando leen lo que escribo. Claro, casi ninguno se da cuenta que son ellos mismos los que me ofenden a diario con cómo consumen mi cultura sin ninguna preocupación y la modifican a la conveniencia de ellos. Pero bueno, el punto es que tengo que encontrar la forma de plantear estas cosas de manera que la gente quiera oírlas. 

KJ: Suena muy auténtico y honesto. Me encanta. Es tu verdad y creo que la gente tiene que escuchar eso también. Cuales frustraciones sienten ustedes. Sin pena. Sin complacer a nadie. Ya se ha complacido a la gente demasiado. A veces hay que decir la verdad aunque le duela. Pero solo le duele porque saben que es la verdad. Bueno es mi punto de vista. Sé auténtico sin miedo a serlo, Daybert. 

Es bueno que sientan tu amargura porque así es como te sientes. Pa’ que la vean.  No digo que sea la única forma. Hay muchas formas de expresarse y creo que con el amor se logra más. Pero el mundo no es solo amor. Hay también ira. La ira es muy buena para la creatividad. Al final, lo más importante es expresarse con una intención sana y con visión. Y lo tienes.

DL: Gracias por esas palabras. A veces uno necesita que le recuerden que sentirse de cierta manera es algo válido, especialmente después de tanta gente que me ha dicho que me “calme” y “arregle mi tono”. Uno comienza a internalizar esas microagresiones.

Finalmente, ¿qué consejos tienes para alguien que quiere buscar cómo bailar más auténticamente–es decir, que quiere acercarse más a cómo el baile se ejecuta en su país de origen?

KJ: Antes de todo quiero darte el agradecimiento, Daybert,  por esa oportunidad tan especial.  De verdad es un honor ser entrevistada por un educador y escritor tan talentoso como tú–y más de un cubano. Me dio mucho placer compartir mi historia contigo y tus suscriptores. ¡Muchas gracias!

Aquí están mis consejos para aquellos que buscan la autenticidad en su baile:

• Escuchar mucho y siempre a la música de las culturas.

• Bailar con los latinos de diferentes culturas.

• Enfocarse en sentir cómo ellos bailan en vez de preocuparse demasiado en técnica 

• Tomar clases te ayudará con la técnica y a aprender más rápido tal vez, pero no tengas miedo de hacerles preguntas a tu instructor sobre los orígenes y la cultura. También es importante tomar clases con diferentes instructores. No tienen que siempre ser latinos porque cada uno tiene su forma de transmitir las cosas. Si tienen una buena intención, te darás cuenta, y eso es lo más importante.

• Mirar videos y gente bailando de la cultura, preferiblemente bailadores–ósea de la calle–que profesionales e instructores.

• Hablar con los latinos y hacerles preguntas sobre su cultura, escuchar su opinión y pensamiento.

• Si es posible, viajar a su país 

• Ser curioso de dónde vienen los bailes, su origen.

• Tener la humildad de reconocer que siempre hay algo que podemos aprender de otras culturas. 

•Preguntar a los instructores, DJs, a los otros bailadores y abrir conversaciones sobre los orígenes y las culturas de los bailes y compartir sus experiencias 

•Tener la consciencia y ser crítica de que no todo lo que se vende es la verdad y lo auténtico.

•Entender y abrir los ojos que todos vivimos más o menos en un sistema en base de comercialización, consumismo, capitalismo, patriarcado y supremacía blanca.

•Apoyar a la gente (instructores, DJs, promotores, educadores, etc.) que hacen el trabajo de difundir y educar a la gente lo auténtico y la cultura-todos podemos contribuir en alguna forma 

•Ser honesta/o si nos gusta lo auténtico aunque no sea la opinión más popular de las masas 

•Mostrar y bailar lo que nos gusta de verdad y no fingir solo para seguir a las masas-eso necesita tiempo y hay que desarrollar confianza en su baile, pero solo así podemos atraer y crear nuestra verdadera comunidad. 

•¡¡¡Acuérdate que nunca estamos solos!!! Siempre hay alguien quien tiene el mismo valor que tú.

•Vivir y descubrir su propia autenticidad como persona, porque el baile es el reflejo de la vida.

DL: Buenísima lista. Yo agregaría: “Estar dispuesto a sentirte incómodo porque a veces vas a escuchar o leer cosas que te harán enfrentarte al papel que has jugado en fomentar cosas inauténticas. De vez en cuando tendrás que mirarte en un espejo y tomar responsabilidad por tus acciones”. De la incomodidad sale el progreso. Es lo que siempre les digo a mis estudiantes angloparlantes cuando tienen ansiedad de hablar en español.

Igualmente, muchas gracias a ti por dedicarle todo el tiempo que le has dedicado a esta entrevista. Yo quisiera que hubiera más personas así como tú en el mundo, que se acerquen a otras culturas con la intención de escuchar y aprender–con humildad–en vez de intentar imponer y modificar–con arrogancia. Hablar contigo me ha dado mucha esperanza de que sí hay gente que busca activamente entender otras culturas y que está consciente de que, en el proceso, se va a equivocar–como lo hacemos todos–pero que todo es un proceso de constante aprendizaje. No me siento tan solo ahora en el ciberespacio, sabiendo que tengo un alma gemela andando por ahí, bailando bachata y casino y siempre buscando ser la versión más auténtica de sí misma que puede ser. Gracias.


Kuriko La JapoMana es una mensajera de la cultura de los bailes latinos e instructora de los bailes principalmente Bachata y Merengue y también casino. La Japonesa Alemana lleva 18 años amando y bailando los bailes sociales latinos. Al final de 2017 empezó a enseñar y compartir su pasión por la Bachata, luego también el Merengue y Casino.  Su misión es difundir la conciencia de que los bailes latinos son cultura y merecen ser respetados, y compartir la autenticidad de aquellos. Después de crear una comunidad de bailes dominicanos en Frankfurt, Alemania, donde llevó casi 5 años enseñando, ella dejó un legado para sus alumnos que siguieran cuidando y creciendo la comunidad. En agosto de 2022, empezó a ser nómada para expandir su camino de mensajera para el mundo, principalmente en Japón.