En el vasto universo de los bailes sociales cubanos, donde ritmos complejos y estilos refinados han evolucionado durante generaciones, surge una mente brillante con una revelación revolucionaria: el Método Mecánico del Casino (MMC). Su creador, Joel Mamero Caraebailla, me ha concedido esta exclusiva entrevista para explicarnos—con una lógica que desafía toda comprensión—cómo su método cambiará para siempre el mundo de los bailes sociales cubanos.

Desde su innovadora idea de contar pasos como si fueran ecuaciones matemáticas hasta su audaz afirmación de que con él aprenderás a ejecutar figuras de casino “con la precisión de un reloj suizo”, Joel nos sumerge en su peculiar visión de este baile cubano. Con el entusiasmo de un genio incomprendido (o quizás solo incomprensible), nos explica por qué su método no solo es necesario, sino la única esperanza para el futuro del baile.

Acompáñennos en este fascinante viaje donde, entre giros, números y mucha imaginación, intentaremos entender el MMC… o al menos fingiremos que sí.


Dáybert Linares: Buenas tardes, Joel. Hoy tenemos el privilegio—o el experimento sociológico—de conversar contigo sobre el Método Mecánico del Casino (MMC). Antes de empezar, ¿podrías explicarnos en qué consiste tu método?

Joel Mamero Caraecabilla: ¡Por supuesto, Daybert! El MMC es la evolución definitiva del casino. Es la síntesis perfecta entre biomecánica avanzada, física cuántica aplicada y teoría del caos controlado. Descubrí que la razón por la que la mayoría de los bailadores no logran un casino eficiente es porque sus movimientos están basados en impulsos primitivos en lugar de principios científicos. Con mi método, cada giro, cada desplazamiento y cada cambio de dirección están calculados con precisión matemática para optimizar el flujo de energía y eliminar el desperdicio de movimiento.

Dáybert Linares: Fascinante. O sea que, durante décadas, la gente ha estado bailando mal sin saberlo. Debe ser frustrante para ellos descubrir que el goce y la naturalidad no son tan importantes como la optimización energética.

Joel Mamero Caraecabilla: Exactamente. Es un error común pensar que el casino se trata de disfrutar. En realidad, se trata de ejecutar movimientos perfectos dentro de un esquema mecánico eficiente. Por ejemplo, al girar, la mayoría de las personas lo hacen sin calcular el ángulo exacto del torque rotacional, lo que genera una pérdida de inercia acumulada. ¡Eso es inaceptable en el MMC!

Dáybert Linares: Me imagino. No hay nada peor que una rueda de casino donde la gente está demasiado ocupada pasándola bien como para preocuparse por la inercia acumulada.

Joel Mamero Caraecabilla: ¡Tal cual! De hecho, yo propongo que antes de cualquier rueda de casino, los bailadores realicen una serie de ejercicios de alineación biomecánica para sincronizar su eje gravitacional con el ritmo. Si no lo hacen, los movimientos son erráticos y la rueda pierde coherencia estructural.

Dáybert Linares: Qué locura. Entonces, ¿cómo reaccionaron los bailadores de casino cuando les revelaste que llevaban décadas ejecutando sus movimientos de manera estructuralmente incoherente?

Joel Mamero Caraecabilla: Al principio hubo negación, como ocurre con cualquier innovación que desafía dogmas preestablecidos. Pero cuando les expliqué mi teoría del Desplazamiento Orbital Mecánico, entendieron que el casino tradicional estaba plagado de errores. Por ejemplo, los cubanos creen que están marcando “pa’lante y pa’trás”, pero en realidad están ejecutando un movimiento pendular dislocado que interrumpe el flujo de la danza.

Dáybert Linares: Qué revelación. Los pioneros del casino deben estar revolcándose en la tumba al enterarse de que no estaban bailando, sino dislocándose pendularmente.

Joel Mamero Caraecabilla: ¡Exactamente! Es por eso que diseñé el MMC-Bot 3000, un dispositivo que se amarra a la cintura y vibra si el bailador se sale de los ángulos óptimos de movimiento. Estoy convencido de que en el futuro, todos los bailadores llevarán uno.

Dáybert Linares: No cabe duda de que el MMC-Bot 3000 será la revolución definitiva. Me pregunto cómo hemos sobrevivido sin eso hasta ahora. Dime, ¿qué opinas de la improvisación en el casino?

Joel Mamero Caraecabilla: La improvisación es el peor enemigo del baile eficiente. Es un resabio del instinto primitivo humano de moverse sin control. En mi método, los bailadores solo pueden improvisar dentro de un marco predeterminado de combinaciones aprobadas. La danza no debe ser una manifestación de emociones descontroladas, sino una ejecución sistemática de patrones rítmicos optimizados.

Dáybert Linares: Qué alivio. Por un momento temí que la gente siguiera creyendo que podía usar el baile para expresarse. Pero dime, ¿cómo logras que la gente acepte tu método sin rebelarse?

Joel Mamero Caraecabilla: Fácil. Desarrollé un programa de reeducación dancística que reconfigura la relación del bailador con el movimiento. Comienza con sesiones de visualización donde los estudiantes observan videos de engranajes mecánicos en funcionamiento para internalizar la precisión rotacional. Luego pasamos a ejercicios en los que cada alumno debe girar exactamente 720 grados en 1.8 segundos. Si fallan, repetimos hasta que su cuerpo memorice el patrón correcto.

Dáybert Linares: ¡Eso suena increíblemente natural y nada tortuoso! Me imagino que tus estudiantes te agradecen con lágrimas de emoción por librarlos de la esclavitud de la espontaneidad.

Joel Mamero Caraecabilla: ¡Sí! Muchos lloran al principio, pero luego, cuando logran ejecutar una figura con la precisión de un reloj suizo, experimentan la verdadera iluminación dancística.

Dáybert Linares: No dudo que sea una experiencia casi religiosa. Última pregunta: si el MMC es tan preciso, ¿qué pasa si alguien decide improvisar sin seguir el método?

Joel Mamero Caraecabilla: En ese caso, ya no están bailando casino. Están ejecutando movimientos arbitrarios sin fundamento. Básicamente, es un colapso estructural del sistema. De hecho, tengo planes de crear una patrulla de vigilancia en las fiestas de casino para identificar y corregir a los bailadores que se desvíen del método.

La patrulla de vigilancia de JMC haciendo de las suyas en el Festival de Bailes Cubanos en Boston (EE.UU)

Dáybert Linares: Qué tranquilidad. Es bueno saber que pronto podremos bailar sin la molesta incertidumbre de la creatividad. Joel, ha sido un placer—o al menos una experiencia única—tener esta conversación contigo.

Joel Mamero Caraecabilla: ¡Gracias, Daybert! Recuerda: el futuro del casino es mecánico, preciso y libre de emociones innecesarias.

Dáybert Linares: ¡Cómo olvidarlo!1


  1. Aviso: Esta es una entrevista real. Definitivamente no es ficticia. ↩︎