¿Qué tal? Bienvenido a un rincón muy específico de la nerdería casinera.
Si estás leyendo este texto, voy a suponer un par de cosas sobre ti:
- Sabes cómo encontrar “el 1”, musicalmente hablando, y probablemente bailas en ese tiempo.
- Debido al punto anterior, puedes reconocer que la gran mayoría de los cubanos, a diferencia de ti, no bailan en “el 1”, como en este video, donde se puede ver a parejas bailando con distintos tiempos.
Si estás leyendo este artículo, probablemente llevas tiempo preguntándote por qué sucede esto. ¿Hay algo que los bailadores cubanos de casino sepan sobre la música que tú no sabes? ¿Existe alguna verdad oculta a la que solo tienen acceso quienes nacen dentro de la cultura? ¿Podría la capacidad de bailar casino en un tiempo distinto de “el 1” estar en (¡qué horror!) en la sangre?
He encontrado un par de videos en línea sobre este tema. El más visto es este video. Sin embargo, no es un video que busque explicar el fenómeno, sino más bien uno que simplemente pretende señalar lo que está ahí y se puede observar. Como afirma el autor, el objetivo principal del video es ver cómo “se ve y se escucha con la música” bailar en cada tiempo.
Este otro video que encontré sí intenta explicar por qué los cubanos bailan en tiempos distintos de “el 1”. En concreto, busca responder por qué los cubanos bailan en los tiempos 3 y 7.
Tras una breve explicación histórica de la música, el autor entra en su argumento principal: que algunos cubanos comenzaron a enfatizar los acentos del bajo del ritmo songo (la música que toca Van Van), los cuales resaltan los tiempos 3 y 7. Sin embargo, el video no resiste un análisis riguroso. En primer lugar, el songo es un ritmo muy específico que no todas las orquestas tocan. ¿Qué pasa cuando está tocando una banda que no es de songo y los cubanos bailan en los tiempos 3 o 7? ¿A qué están bailando entonces? Desde luego, no a los acentos del bajo del songo, porque ese no es el ritmo que está sonando. Además, el video se contradice a sí mismo al terminar con un ejemplo de una rueda de casino bailada en el 7 con música de Adalberto Álvarez y su son (no “y su songo”).
Así que no hay nada realmente concreto en Internet (al menos que yo haya visto) que intente explicar por qué la mayoría de los cubanos bailan en un tiempo distinto del 1.
Pero aquí está la cosa: la respuesta es en realidad bastante simple… y se reduce a matemáticas básicas:
La gran mayoría de los cubanos no baila en “el 1” porque solo hay un 12,5 % de probabilidad (25 %, si se consideran otros factores) de que empiecen a bailar en “el 1”.
Un momento…¿Qué?
Cómo ya diej: bienvenido a un rincón muy específico de la nerdería casinera.
La mayoría de los cubanos ha aprendido históricamente a bailar casino de manera empírica.
Aprender de forma empírica significa adquirir conocimiento a través de la observación directa, la experiencia o la experimentación, en lugar de mediante la teoría o la lógica pura. En otras palabras, se aprende empíricamente haciendo, viendo, escuchando o experimentando.
Así fue como nació el baile del casino a finales de los años 50 en el Casino Deportivo de La Habana. Un grupo de amigos, conocidos como “Los Fundadores”, se reunió y comenzó a probar distintos movimientos, aprendiendo sobre la marcha, experimentando.
Desde entonces, el casino ha permanecido como un baile social, escapando a los límites de la academia (con la excepción de uno o dos libros escritos sobre el tema), ya que el gobierno cubano no lo consideró lo suficientemente relevante desde el punto de vista cultural como para incluirlo en los planes de estudio de las escuelas de Bellas Artes.1
Quizás esta falta de estandarización y de restricciones, esta libertad, fue lo que permitió que el casino floreciera mediante la experimentación constante y se convirtiera en el baile social más popular de Cuba hasta la fecha. Al no ser tratado como un objeto serio de estudio en las escuelas, la gente quedó libre para aprenderlo de forma empírica a través de amigos y familiares.
Y a menos que tus amigos o familiares fueran músicos o tuvieran formación musical, o que hubieras estudiado en una escuela de Bellas Artes, como cubano aprendías muy poco sobre la música con la que bailabas casino. Como dirían muchos cubanos, aprendías a “sentirlo”.
Esto contrasta fuertemente, por ejemplo, con la pedagogía del son, que en Cuba se enseña en un contexto mucho más académico. De hecho, antes incluso de dar el primer paso, los profesores ya están hablando de la clave, el contratiempo, el bajo sincopado. No es común aprender a bailar son en Cuba a través de amigos y familiares precisamente por todas estas otras cosas que se supone que debes conocer antes siquiera de empezar a bailarlo.23
Los cubanos se inclinan hacia el casino, un baile que podría considerarse más complejo que el son, precisamente porque, irónicamente, es más accesible. No hace falta saber nada de música para empezar a bailar casino. Carecer de conocimientos musicales explícitos forma parte del recorrido del casino para la mayoría de los cubanos. Sea cual sea la señal que utilicen para empezar a bailar, al final todo se reduce a lo que sienten.
Pero ¿qué es lo que sienten los cubanos?
Para responder a esta pregunta, me gustaría recurrir a las palabras de Herson Fernández Machado, fundador de una compañía de baile radicada en Cuba llamada Kubasoy, a quien entrevisté para este blog. Entre las muchas cosas de las que hablamos, afirmó que él no enseña “el llamado tiempo musical 1, que nunca se ha visto en Cuba” y que ha sido “dirigido a los extranjeros”. Continúa diciendo:
En mi caso, yo no bailo en el tiempo 1 de la música. Bailo en tiempo musical. El tiempo 1 de la música es algo más vinculado a la estructura musical. Y el tiempo musical es lo que llamamos “el pulso”, que es en lo que baila un cubano. El cubano busca un tiempo y entra. El extranjero busca el inicio de la frase musical para poder comenzar a bailar. El cubano no hacía esto. Es una de las cosas que yo mantengo dentro de la tradición del casino.
Según Herson, “un cubano busca un tiempo y entra”. ¿Cuál tiempo? ¡No importa! Una vez más, todo se reduce a lo que cada cubano siente.
El video de arriba es un ejemplo perfecto de esto. Es una competencia de casino en Cuba, y la gente baila en distintos tiempos. Cada pareja siente la música a su manera.
Y, resulta que aquello que cada pareja “siente” es cuantificable.
Cuando bailas casino, cuentas hasta 8. ¿Por qué? Porque intentas ajustarte a la duración del patrón del instrumento central de la música, que es la clave. El patrón de la clave abarca 8 tiempos. Así que bailas dentro de esos ocho tiempos… y cuentas hasta 8.
Por lo tanto, cuando un cubano sin conocimientos musicales explícitos encuentra un golpe para comenzar a bailar casino, ese golpe tiene una probabilidad de 1 entre 8 de ser el golpe inicial (o “el 1”) de la frase musical.
¡Un 12,5 % de probabilidad!
Así, es muy probable —de hecho, con un 87,5 % de probabilidad— que encuentres a cubanos bailando en tiempos distintos de “el 1”.
Con esta respuesta, espero haber podido desmontar algunas ideas que ciertas personas podrían tener sobre los cubanos y sus tiempos. Para mí, lo más importante era desmitificar la noción de que los cubanos poseen algún tipo de conocimiento místico sobre la música que les permite bailar en cualquier tiempo que elijan, y que los de afuera, entrenados para “encontrar el 1”, no pueden comprender porque no logran escapar de su oído entrenado.
Como puedes ver, cuando se toma en cuenta el contexto cultural cubano y las prácticas que de él se derivan y que determinan cómo los cubanos transmiten el casino de una generación a otra (es decir, de manera empírica), la respuesta es exactamente la contraria: es precisamente por la falta de una educación o comprensión musical explícita que los cubanos bailan en cualquier tiempo sin preocuparse por encontrar “el 1”. Los cubanos no eligen no bailar en el 1. Eso implicaría que saben bailar en todos los demás tiempos. Y no es así.
La explicación más probable es que, sea cual sea el tiempo en el que estén bailando, lo más seguro es que sea pura coincidencia.
Rueda de casino bailada en el 1, por Los Fundadores.
Rueda de casino bailada en el 3, por Los Fundadores.
Rueda de casino bailada en el 7, por Los Fundadores.
Hay una serie de matices que estoy dejando fuera por razones de extensión. Para los propósitos de este artículo, si has leído hasta aquí, la explicación que he dado debería ser suficiente.
Por supuesto, hay mucho más que decir.
Así que, para todos los demás que quieran continuar:
Bienvenidos a un rincón aún más específico de la nerdería casinera. ¡Allá vamos, por el hueco como Alicia!
Hasta ahora, mi tesis es que la mayoría de los cubanos tiene un 87,5 % de probabilidad de bailar en tiempos distintos del 1, o un 12,5 % de probabilidad de bailar en el 1.
Dicho esto, ese número en realidad baja al 75 % si consideramos otros factores relacionados con la música. Y si nos ponemos realmente técnicos musicalmente, ¡se podría argumentar que los cubanos en realidad tienen un 50 % de probabilidad de bailar en el 1!
Para entender cómo llego a estos nuevos porcentajes, tenemos que adentrarnos un poco en teoría musical. Mantendré las cosas lo más básicas posible, pero no puedo prometer que no tengas que releer.
Teoría musical básica: compases, tiempos y frases.
Una composición musical (por ejemplo, una canción de timba) está escrita en compases. Si miras una partitura, verás líneas verticales: estas se llaman líneas de compás y dividen la música en compases. La música con la que se baila casino normalmente está escrita en un compás de 4/4, lo que significa que cada compás contiene cuatro tiempos.
Ahora, cada tiempo dentro del compás se puede dividir en tiempo fuerte (downbeat) o tiempo débil (upbeat). La manera más sencilla de explicarlo es con el pie: cuando golpeas el piso mientras escuchas una canción, eso se llama tiempo fuerte. Tiene sentido: estás poniendo el pie abajo. Cuando levantas el pie, eso se llama tiempo débil. Los tiempos fuertes ocurren en los beats 1 y 3. Los tiempos débiles ocurren en los beats 2 y 4.
Los tiempos fuertes (1 y 3) son más marcados que los tiempos débiles (2 y 4).
Otro concepto rápido que necesitas entender: la frase musical. Herson, de Kubasoy, ya hizo referencia a esto antes cuando dijo: “El extranjero busca el inicio de la frase musical para empezar a bailar.”
La mejor manera de explicar el concepto de frase es usando la clave. El ritmo de la clave abarca dos compases de 4 tiempos cada uno. Los primeros tres golpes de la clave caen dentro del primer compás de 4 tiempos. Los siguientes dos golpes caen dentro de otro compás de 4 tiempos. Cuando juntas esos dos compases, eso se llama frase musical.
Entonces, si la clave tiene una frase musical de 2 compases, y cada compás tiene 4 tiempos… dos veces cuatro es…
Por eso cuentas hasta 8 cuando bailas. Y por eso la clave se considera la columna vertebral de la música. Centra todo.
Recapitulando: la frase de clave que usamos para bailar casino tiene 8 tiempos (dos compases de 4 tiempos cada uno). Dentro de esos tiempos, los números impares son más fuertes que los pares.
Si los beats 1, 3, 5 y 7 son los más fuertes, significa que los percibimos implícitamente con más intensidad (por eso golpeamos el pie en esos beats) sin necesidad de conocer nada de teoría musical.
Por lo tanto, si los cubanos bailan “por sentimiento”, sin ningún conocimiento musical explícito, es lógico que se inclinen hacia un tiempo que implícitamente se sienta más fuerte. Es decir, los tiempos fuertes (1, 3, 5 o 7).
Así, al descartar bailar en los beats 2, 4, 6 y 8, podemos ajustar la probabilidad de que los cubanos bailen en “el 1” al 25 %, una posibilidad de 1 entre 4.
Pero hay más.
Si nos ponemos realmente técnicos musicalmente, la probabilidad de que los cubanos comiencen a bailar en “el 1” se dispara al 50 %.
Nosotros, los bailadores, contamos hasta ocho porque la frase que escuchamos abarca dos compases de 4 tiempos cada uno. Los músicos, en cambio, no. Si alguna vez ves a un músico explicar cómo toca un patrón a otros músicos (no a bailadores), no lo verás contar hasta 8. Lo verás contar hasta 4, porque están contando cada compás (que tiene cuatro tiempos).
Lo que nosotros, como bailadores, entendemos como “el 5”, los músicos lo ven como “beat 1” del siguiente compás, porque el “beat 5”, para ellos, no existe en este contexto. ¡El compás solo tiene 4 tiempos!
Eso significa que si tú, como bailador, contaras como lo haría un músico, podrías argumentar que alguien que baila en el 5 en realidad está bailando en el 1; o alguien que baila en el 7 está bailando en el 3. Y técnicamente, tendrías razón.
¿Debería yo, como la mayoría de los cubanos, bailar en tiempos distintos del 1?
Se podría decir que has leído este blog porque bailas en el 1 y has notado que las personas de donde proviene este baile, en su gran mayoría, no lo hacen.
Entonces, ¿deberías bailar más en su tiempo; es decir, simplemente elegir cualquier tiempo? ¿No sería eso más representativo de cómo bailan los cubanos?
Bueno, estas preguntas, aunque vienen del mejor lugar, asumen que los cubanos que no bailan en el 1 saben que no lo están haciendo. Hemos visto que el tiempo en el que la mayoría de los cubanos baila suele ser aleatorio, y no es una elección, sino el resultado de la falta de educación musical formal y explícita. Tu elección de tiempo, en ningún momento, es aleatoria. (Quizás lo fue cuando tomaste tu primera clase, pero ya no lo es). Cualquiera que sea el tiempo que elijas para bailar, lo haces intencionalmente. Tú sabes en qué tiempo estás bailando, mientras que la mayoría de los cubanos no están tomando una decisión consciente de bailar casino en un tiempo específico; simplemente siguen el flujo, respondiendo a un golpe (como todos nosotros, los humanos, hacemos). Como dijo Herson de Kubasoy: “Un cubano busca un tiempo y entra.”
Entonces, la mejor pregunta que deberías hacerte, si realmente buscas emular cómo baila la mayoría de los cubanos en la isla, es: ¿Debería yo, como la mayoría de los cubanos, no pensar en el tiempo cuando bailo casino?
Y eso… depende totalmente de ti.
Personalmente, he descubierto que no puedo volver a ser “despreocupado”. Tengo un conocimiento muy explícito sobre música, sobre la composición de las canciones cubanas, sobre cómo los instrumentos tocan e interactúan entre sí. Al bailar, constantemente tomo decisiones de baile basadas en eso, y me encanta.
Sin embargo, eso no quiere decir que solo baile en el 1. Cuando bailo casino, normalmente alterno entre bailar en el 6 y en el 1, como en este video, porque tiene sentido para mí mientras trato de seguir las diferentes secciones de la canción y los distintos instrumentos que toman protagonismo durante esas secciones.
No puedo sentarme aquí y decirte que bailes en el 3, o el 7, o el 5. Cada vez que lo he intentado, me ha dado cringe. No tiene sentido para mí, no con lo que sé sobre música.4
Así que lo que sí puedo decirte es:
Baila en los tiempos que tengan sentido para ti, basándote en lo que actualmente tú sabes sobre la música con la que bailas casino.
Notas
- Según tengo entendido, ahora existe una asignatura semestral de casino en algunas de estas escuelas. ↩︎
- Esto mismo ocurre también fuera de Cuba. Piensa en una clase de son que hayas tomado, aunque haya sido solo una. Apuesto a que escuchaste mencionar la clave o el contratiempo. Ahora piensa en tu primera clase de casino. ¿Se habló alguna vez de la música? Lo más probable es que simplemente aprendieras una secuencia de giros mientras el profesor contaba por ti. ↩︎
- En cuanto a la demagogia recalcitrante que rodea la enseñanza del son, en un panel que compartí con Yanek Revilla en 2024, Yanek comentó que su tesis de maestría (MFA) se centró en una metodología diferente para enseñar son, y que estaba luchando contra la corriente porque el profesorado de su universidad estaba aferrado a sus ideas tradicionales sobre cómo debía bailarse el son. Desde entonces, ha defendido su tesis con éxito. ↩︎
- Yanek Revilla y Diana Rodríguez ganaron la competencia nacional de casino en Cuba en 2004 bailando en el 1. Solo mira el video y observa todas las cosas que hacen que juegan con la música precisamente porque están bailando en el 1. ↩︎