¿Qué tanto ayudará viajar a Cuba a mejorar tu baile de casino?

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Hace algunos años, uno de mis estudiantes de español me preguntó si le podía aconsejar en cuanto a cómo mejorar su español.

—He ido a España cada año de los últimos cuatro—me dijo en inglés—y todavía no siento que puedo tener una conversación en español. Casi ni lo puedo hablar.

—¿Intentaste hablar español cuando estuviste en España?—le pregunté.

—Un poco—replicó, admitiendo después, cabizbajo, que había pasado la mayoría del tiempo acompañado del grupito de la universidad con el que había ido a España como parte del programa de estudios en el extranjero. Ya que él, como los demás del grupo, venían de Estados Unidos y estaban aprendiendo español, se hablaban en inglés. En la comodidad lingüística de dicha compañía, el estudiante apenas se había atrevido a sacarle conversación a algún habitante local, ni siquiera para pedir direcciones. Es más, me imagino que nunca prendió el televisor para ver las noticias en español, ni siquiera agarró un periódico para leerlo. ¿Y por qué había de hacerlo? No había necesidad. En un ambiente tan controlado como lo es el de un programa de estudios en el extranjero patrocinado por una universidad estadounidense, con maestros y guías que llevan el peso lingüístico sobre sus hombros cada vez que salen a la ciudad o van de excursión, hablar español no era necesario.

Este estudiante había cruzado el Atlántico varias veces con la esperanza de aprender español, quizá por osmosis, y ahora se encontraba en frente mío, nadando en un mar de confusión porque no podía entender por qué no había aprendido nada de español cuando le habían dicho que la inmersión era la mejor manera de hacer esto.

Ahora bien: la inmersión es la mejor manera de aprender otro idioma. Lo que le pasó a este muchacho fue que realmente no estuvo inmerso en nada. En el mejor de los casos, lo que hizo fue ir a España a tomar unas vacaciones, en condición de turista que va solo para ver los paisajes y las vistas, y tener la experiencia de haber estado en un lugar nuevo pero que, irónicamente, sigue siendo familiar—como pasa cuando los estadounidenses van a Cancún para el Spring Break, o cuando se va a un centro turístico (resort) en Punta Cana, República Dominicana. En el peor de los casos, había gastado miles de dólares en viajes que, en tanto sus metas lingüísticas, había completamente fracasado.

Traigo a colación la historia de este estudiante para intentar disertar sobre lo que puede llegar a pasarles a las personas que viajan a Cuba con el propósito de ser mejores casineros/as.

Y la moral de la historia es esta: viajar a Cuba no es suficiente. He conocido a muchos que han ido a Cuba como parte de programas de intercambio cultural y que, al regresar, continúan haciendo lo que siempre han hacho. Tal como mi estudiante que fue a España a mejorar su español pero regresó sin haber mejorado nada, algunas personas van a Cuba porque quieren ir a aprender de la fuente, y sin embargo al regresar continúan bailando y enseñando de la misma manera que lo hacían antes del viaje.

A mi forma de ver las cosas, lo que sea que estas personas terminaron haciendo en sus viajes a Cuba no fue lo suficiente para darles el empujón que necesitaban para salir de su elemento. Y esto es algo que uno absolutamente necesita hacer para aprender algo nuevo.

Piensa en mi estudiante de español. Fue a España, sí, pero nunca intentó hacer algo diferente a lo que ya hacía en los Estados Unidos. En efecto: continuó pasando tiempo y hablando con nativohablantes del inglés. De igual manera, si vas a Cuba para aprender casino en un ambiente que luce y se siente familiar, como lo es una clase de baile, entonces realmente no estás haciendo nada por salir del cascarón. En ese sentido, no hay diferencia alguna entre eso y las personas que van a la República Dominicana para conocer de la “cultura dominicana” y se quedan en el hotel todo el viaje. (Quizás pienses que me he vuelto loco al sugerir que tomar clases de baile en Cuba no constituye “salir de tu elemento”. Me explicaré en poco).

Viajar a Cuba no es suficiente. Estar allí no es suficiente. Si lo que realmente quieres hacer cuando vayas a Cuba es mejorar tu baile de casino, necesitas hacer el viaje de la manera correcta.

A continuación les dejo las cuatro cosas que, en mi opinión, son cruciales para sacarle el jugo al viaje a Cuba cuando se va con el fin de mejorar el baile de casino:

  1. Si no vas como parte de un grupo, no tomes clases.
  2. Si vas como parte de un grupo y tienes que tomar clases, minimiza el tiempo que pasas bailando con tus maestros de baile.
  3. Visita espacios de baile frecuentados por los cubanos comunes y corrientes.
  4. Observa a los cubanos comunes y corrientes bailar.

Les explico qué quiero decir con cada una de estas cosas.

  1. Si no vas como parte de un grupo, no tomes clases.

En una entrevista recientemente publicada en este blog con Jorge Luna Roque, director de los All Stars de Santiago de Cuba, le pregunté sobre las diferencias pedagógicas que él había observado en cuanto a cómo se enseña el casino tanto dentro como fuera de Cuba. Esto fue lo que me dijo: “Las escuelas de baile que hay en Cuba son para extranjeros. Muy pocas escuelas en Cuba se dedican a darles clases a los cubanos. Los cubanos aprenden de manera empírica”.

Para aquellos que quieran escuchar, lo que Jorge está diciendo es algo que, aunque pueda resultarles extraño a algunos extranjeros, es algo que todos los cubanos saben. Y es el hecho de que los cubanos, en su gran mayoría, no aprenden a bailar casino a través de escuelas de baile, como lo hacen muchos de los extranjeros. Algunas escuelas de Cuba quizá enseñen una que otra cosa, y las Casas de cultura de algunas ciudades quizá ofrezcan programas extraescolares para jóvenes y niños (gratis, ya que son patrocinados por el gobierno). Pero por lo general, los cubanos aprenden, como dijo Jorge, de manera empírica; es decir, observando a la gente bailar; a través de familiares o amigos; metiéndose en las ruedas que se hacen en las escuelas a la hora del almuerzo o receso; etc.

Así que con todas estas oportunidades de aprender a bailar casino de forma gratuita, no hay necesidad de pagar por clases. Y aun si hubiera necesidad, ¡los cubanos no podrían costear las clases particulares! Tomemos, por ejemplo, a la escuela de baile Baila Habana (http://www.baila-habana.com/es/baila-espanol/salsa-individual). Ellos cobran dieciséis dólares la hora. En promedio, el salario mensual de un cubano es de treinta dólares al mes. Hagan los cálculos. ¿Creen que estas clases son para cubanos? Claro que no. Como ya lo dijo Jorge: “Las escuelas de baile que hay en Cuba son para extranjeros”.

Es por esto que recomiendo no tomar clases de baile en Cuba si se va solo. Como puede verse, las clases son para los extranjeros, y en estas, el aprendizaje se realiza en un ambiente controlado, diseñado específicamente para que el extranjero, que está acostumbrado a las clases de baile, se sienta de alguna forma familiarizado al verse en frente de algo reconocible (la clase de baile), pero que no necesariamente representa cómo los cubanos aprenden. Y claro: ya que los maestros quieren que el extranjero siga pagando, le enseñarán cualquier cosa que el extranjero quiera, sin importar si es así o no cómo realmente se hace en Cuba. Los maestros de baile están allí para hacer los sueños danzarios del extranjero una realidad.

Y aunque se piense que se está aprendiendo algo nuevo, realmente el cascarón nunca será perforado, o la burbuja explotada. Para retomar un ejemplo ya usado: sería como quedarse en el hotel y pensar que esa constituye una auténtica experiencia dominicana.

Así nunca habrá progreso.

  1. Si vas como parte de un grupo y tienes que tomar clases, minimiza el tiempo que pasas bailando con tus maestros de baile.

Si la única manera de ir a Cuba es a través de algún tipo de programa de intercambio cultural, bien. Se puede aprender bastante sobre la historia y la cultura con estos programas porque la mayoría tienen un elemento educativo (aunque hay algunos que dicen que van a hacer “intercambio” y lo único que se hace es ir de parranda). En tanto las clases de baile que no sean de casino, esas está bien tomarlas. Honestamente, fuera del casino, la mayoría de los cubanos no sabe bailar casi ningún otro baile de pareja (el reguetón no cuenta). De manera que no hay otra manera en Cuba de aprender otros bailes que no sea a través de clases de baile—que en su mayoría no existen.

Pero reitero: cuidado con las clases de casino—o “salsa cubana” como algunos maestros les llaman para no contradecir la idea que el extranjero trae de lo que es el baile.

Fuera de estas clases, hay que minimizar la cantidad de tiempo que se pasa bailando con los maestros. No es que los maestros sean malos bailadores (aunque muchos los son). Algunos pueden ser tremendísimos en la pista de baile. Pero también te conocen. Más al punto: conocen tus destrezas y debilidades y pueden jugar con eso. Con ese conocimiento—y porque están acostumbrados a bailar con extranjeros, ya que ese es su trabajo—ellos puedes hacerte sentir, al hacer cosas que resalten tus destrezas y disimulen tus debilidades, como que realmente estás mejorando, cuando lo que estás haciendo no es sino una continuación de lo que ya sabes hacer bien—o crees que haces bien. Tomen el ejemplo de este instrucor en Cuba en el video a continuación. Esta chica ha venido de los Estados Unidos a aprender a bailar en Cuba y la manera en la que el instructor baila con ella tiene muy poco que ver con el casino y todo que ver con la salsa en línea que se baila en los Estados Unidos; es decir, con lo que ella ya baila. Comiencen el video en el minuto 4:50:

Como este hay muchos otros ejemplos. De esta manera, nadie se fuerza a salir del cascarón. Y al no pasar esto, no hay ningún momento de introspección donde te puedas decir: “No supe hacer esto. Déjame ver qué es lo que tengo que hacer para sí poder hacerlo”. Tus debilidades nunca te fueron mostradas, por lo que nunca tuviste que enfrentarte a ellas. Por eso…

  1. Visita espacios de baile frecuentados por los cubanos comunes y corrientes.

Al hacer esto, te estás colocando en una situación donde no solamente sales del “hotel” en busca de una experiencia más auténtica, sino que también terminas bailando con personas que no conocen ni tus destrezas ni tus debilidades y que por lo tanto pueden ayudarte a salir del cascarón al hacer que hagas cosas que no todavía no te sientes totalmente cómodo haciendo, o que ni siquiera sabías que podías hacer.

Bailar con extraños es la máxima prueba de tus habilidades para con el baile social. Cada cosa que pasa al bailar en pareja se basa en esa comunicación no verbal continua que dura menos de un segundo y se repite al siguiente que los bailadores tienen que entablar para poder bailar el uno con el otro. Es una negociación constante, y muchas veces desordenada, en la que se tiene que estar constantemente al tanto de lo que la otra persona está “diciendo”, en vez de un cómodo y familiar “repaso” de figuras que puedas hacer con tu maestro. Y ya que los cubanos comunes y corrientes—es decir, los que no son maestros de baile—no han sido afectados por influencias danzarias foráneas, como la salsa, esto te dará un mejor entendimiento de lo que constituye el casino y lo que los maestros, cubanos o no, tratan de tildar de “casino” al mezclarlo con otras cosas.

Así sí se progresa. Así es cómo haces que tu viaje a Cuba no sea en vano.

  1. Observa a los cubanos comunes y corrientes bailar.

Al salir del “hotel” y buscar experiencias danzarias más auténticas, no te olvides de que sentarte a observar la gente bailar también es parte indispensable del proceso de aprendizaje. Recuerda lo que dice Jorge: “Los cubanos aprenden de manera empírica”. Sigue ese consejo. Una noche pasada en un espacio de baile del pueblo observando a la gente bailar no es una noche desperdiciada.

De hecho, yo diría que la falta de roce visual que tiene los extranjeros con los bailadores cubanos comunes y corrientes es una parte intrínseca del porqué se baila el casino tan diferente a cómo el casino se baila en Cuba. Busca en YouTube videos de “baile de casino” o “salsa cubana” y verás que los videos con más reproducciones son aquellos que, en su mayoría, no son de cubanos bailando en la isla (en su estado auténtico) sino de maestros haciendo una demonstración después de un taller de baile (un escenario que le resulta familiar al extranjero porque es a través de talleres y clases de baile donde aprendió). Ya he escrito de manera extensa en esta otra entrega sobre los dañinos efectos que últimos videos pueden tener en nuestra concepción de lo que es el casino. (Está en inglés, pero el traductor de Google puede ayudar bastante).

Acostúmbrate a ver a los Cubanos comunes y corrientes bailar; haz que ese sea tu punto de referencia en tanto el casino. Ya estás en Cuba. Al ir allá, ya te has admitido a ti mismo que hay algo que aprender de la gente de la isla que no se puede aprender en ninguna otra parte.

Así que obsérvalos bailar, aprende de lo que ves y después trata de imitar lo observado. Después de todo, así es que los cubanos aprenden a bailar casino.


Viajar cuba para mejorar tu baile de casino te ayudará hasta donde dejes que el viaje te ayude. Si todo lo que haces mientras te encuentras en la isla es continuar haciendo lo que ya haces fuera de la misma—tomar clases, bailar con otros extranjeros como tú, ir a lugares que son más frecuentados por extranjeros que por cubanos, bailar con tus maestros—tus habilidades no verán mucha mejora. Sí, fuiste a Cuba. Y sí, te divertiste. Pero no obstante los amigos que hayas hecho, si tu propósito fue desde un principio ir a la isla a mejorar tu baile de casino, pues perderás tu tiempo.

Por otra parte, si estás dispuesto a ponerte en posiciones un poco más incómodas porque no resultan familiares ya que no puedes relacionarla a la experiencia que has tenido con el casino fuera de Cuba, será entonces que realmente comenzarás a beber de la fuente y tendrás una experiencia más auténtica.

Será entonces que tu viaje casinero a Cuba realmente comenzará.

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